en tiempos donde nadie

En tiempos donde nadie escucha a nadie

Raúl Olocco (Grupo Perú). 12/02/16

“En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos”, el nuevo gobierno, con la burda y aburrida complicidad mediática, se encarga sistemáticamente de rotular de “ñoqui” a todo aquel que trabaja en el Estado y de paso rotular a ese Estado, como una gran “fábrica de pastas” dedicada a engordar vagos que no parece haber hecho nada importante en estos años.

Los que hemos participado de uno u otro modo en la gestión de salud de los últimos 12 años creemos oportuno revisar, a modo de inventario, algunos datos sencillos que intentan graficar lo ocurrido en materia de salud pública desde el 2003 al 2015.

Si bien a lo largo de este tiempo se han difundido muchas de las acciones del anterior gobierno, entendemos que la información específica de las distintas áreas, como dato aislado, sin explicación que la contextualice, puede perder valor al no quedar clara su relación con el impacto en la salud de la población.

Vale decir que, aceptando los muchos errores que pudieron haberse cometido, lo cual es comprensible en una gestión de 12 años, no podemos dejar circular graciosamente la idea de que todo lo hecho en este tiempo forma parte de la “pesada herencia recibida”, porque hacerlo, nos hace cómplices silenciosos de una nueva gestión que a dos meses de tomar las riendas del país, no ha hecho otra cosa que remitirse a esa herencia, sin decir una palabra acerca de cuál es el horizonte de país buscado, aunque a veces sobran las palabras.

Muchas cosas mejoraron y es saludable contarlo.

Es bueno que se sepa que la mortalidad infantil pasó de 16,5 por mil en el 2003 al 10,8 en el 2014 (último dato disponible), en números absolutos esto significa que en ese lapso se evitaron 4300 muertes de niños menores de un año. Quedan muchas, todas lamentables, muchas de ellas producidas por causas evitables, pero todo el trabajo que queda por delante no puede ni debe opacar lo hecho. La mejora de este indicador no es mérito exclusivo de los “ñoquis” del sector salud, sino también de muchos “ñoquis” de otras áreas de gobierno que se encargan a diario de gestionar obras de infraestructura básica, como las redes de agua potable, cloacas, pavimento, etc., etc., es decir, gente que ha hecho muchas cosas para mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable que es aquella que sufre principalmente el rigor de este indicador.

La mortalidad infantil pasó de 16,5 por mil en el 2003 al 10,8 en el 2014 (último dato disponible), en números absolutos esto significa que en ese lapso se evitaron 4300 muertes de niños menores de un año.

En la misma dirección podemos decir que:

  • El número de trasplantes realizados en el país pasó de 625 en 2003 a 1548 en 2014, haciendo que nuestro país sea líder en la materia en Latinoamérica. Los hospitales públicos que los llevan a cabo pasaron en ese lapso de 6 a 18, con todo lo que ello significa en materia de accesibilidad para la población. Es necesario decir que sin el aporte de muchísimos trabajadores de la salud que se ocuparon de estudiar, capacitar, comunicar, difundir, financiar, realizar los traslados, las ablaciones y los trasplantes, semejante logro no hubiera sido posible.
  • El porcentaje de embarazadas con infección chagásica, sobre el total de embarazadas estudiadas para chagas, bajó de 5,49% en 2003 a 3,24% en 2014 y esa reducción implicó un fuerte trabajo de control de embarazadas, y un fuerte trabajo en lo que respecta al combate a la vinchuca en todas las provincias del país.
  • El número de pacientes cubiertos por el estado con tratamiento antiviral para VIH, pasó de 17.900 en 2003 a 47.564 en 2015 y eso significó una multiplicación de centros de testeo para diagnóstico, con el consiguiente incremento en las posibilidades de acceso y cobertura en todo el país,
  • El plan de vacunación pasó de un calendario de 8 vacunas en 2003 a un esquema de 18 vacunas en 2015 y el presupuesto destinado a ello creció un 782 % en ese lapso, gracias a lo cual por ejemplo, desde el 2008 no hay trasplantes hepáticos en niños por hepatitis A, en la Argentina. Este logro demandó un fuerte trabajo en áreas de capacitación, logística, desarrollo de dispositivos de almacenamiento para garantizar cadenas de frío, campañas, compras, etc, etc. a lo largo y ancho del país.
  • El desarrollo del programa de cardiopatías congénitas implicó pasar de 6 hospitales públicos que resolvían esta patología en el 2003, a 17 en el 2014 ampliando la red a todas las regiones del país, lo cual permitió que el número de niños operados creciera un 86 % respecto de 2003 y que en la actualidad no existan listas de espera para la atención.
  • El número de bancos centrales de sangre pasó de 1 a 22 entre el 2004 y el 2014 y eso tuvo como objetivo central terminar con el negocio vinculado a la comercialización de la sangre y sus derivados y garantizar el acceso a sangre segura en todas las provincias argentinas.
  • La formación de recursos humanos dependiente del Ministerio de Salud, anquilosada durante años, fue literalmente atravesada por un proceso de regulación y rectoría que culminó por primera vez, en la elaboración de marcos de referencia para la formación de especialidades en todo el país y en la unificación del examen para el ingreso a residencias médicas a nivel nacional, lo que implicó un silencioso y gigantesco trabajo de gestión con todos los actores involucrados y toda las provincias.
  • El número de tratamientos con medicamentos esenciales entregados gratuitamente en los centros de salud de todo el país a través del programa Remediar, pasó de 29 a 38 millones. Vale decir en este punto que el programa Remediar fue implementado a nivel nacional con carácter federal y no excluyente y estuvo centrado en la premisa de facilitar el acceso a la medicación de la población más vulnerable, abarcando una amplia gama de medicamentos destinados al tratamiento de patologías agudas y crónicas. Estas últimas, en particular la Diabetes y la Hipertensión, requieren tratamientos de por vida, cuyo costo, de no ser financiado por programas garantizados desde el estado serían imposibles de sostener por la población de bajos recursos.
  • El Plan Nacer, actualmente Sumar implementado en todo el país con un carácter federal y no excluyente, tuvo como objetivo favorecer el control en salud de niños y mujeres embarazadas, a través de incentivos para la mejora de los centros de salud que brindaban la atención. Vale decir que la entrega de la AUH estuvo ligada a la inscripción al plan Sumar y dicha vinculación debería tomarse como una de las variables que impactaron en el descenso de la mortalidad infantil mencionado anteriormente y en el descenso de la mortalidad materna registrado en los dos últimos años.
  • El programa de apoyo a las Funciones Esenciales de Salud Pública (FESP), implementado en todo el país con carácter federal y no excluyente, apoyó con recursos e incentivos a gran parte de los programas mencionados, respaldando económicamente a las provincias en base a resultados medibles en la ejecución de los mismos.
  • La inversión en infraestructura sanitaria entre 2003 y 2015 fue de más de 3.500 millones de pesos y en materia de equipamiento sanitario, más de 640 millones de pesos, lo que se traduce en nuevos hospitales, centros de alta complejidad clínica y diagnóstica , bancos de tejidos, laboratorios de medicamentos, etc., etc.

(Se trata toda de información reunida de los registros de los programas del Ministerio de Salud)

El silencio no es salud.

Esta información es absolutamente incompleta, falta destacar muchas de las intervenciones realizadas en estos años y es probable que muchos de los compañeros que trabajaron en el sector vean que faltan datos de su área de trabajo. Pero lo expuesto debe ser tomado como un disparador y una invitación para que escriban su parte. Es cierto que en cada área, se produjeron los informes de cierre de gestión, pero esa información como se dijo al comienzo de esta nota es muy específica, su lenguaje es técnico y de difícil acceso.

La instalación del descrédito bajo el estigma de la inoperancia y el gasto desmedido, no puede ser acompañada con nuestro silencio.

La instalación del descrédito bajo el estigma de la inoperancia y el gasto desmedido, no puede ser acompañada con nuestro silencio, por el contrario, debe quedar constancia de lo realizado, porque hemos trabajado dentro de un proyecto que aún con sus errores, centró su accionar en la perspectiva del derecho y la inclusión y esto tuvo su reflejo, en un sinnúmero de iniciativas que apuntaron a garantizar esos derechos. El 35 % de la población que no cuenta con otra cobertura de salud más que la estatal y un gran porcentaje de aquellos que aún contando con otra cobertura, saben que aún pueden recurrir al hospital público y empezarán a añorar la presencia del estado cuando lo necesiten. Todos ellos merecen conocer que se hizo con sus recursos en el período 2003-2015, aunque más no sea para dejar en claro, qué fue lo que encontramos, hasta dónde llegamos y qué dejará el PRO al cierre de su inmaculada gestión.

Quedan deudas pendientes y muy importantes, en términos de muertes evitables como lo son la mortalidad materna, la mortalidad por accidentes de tránsito, las adicciones y otros temas que fueron encarados y muy resistidos, como el nuevo marco legal sobre la salud mental y adicciones, la ley de salud reproductiva, etc., que nos obligan a discutir en profundidad para ofrecer soluciones a la sociedad.

Cambiar el nombre de instituciones emblemáticas como el ex CeNaReSo, por el de Hospital Nacional en Red especializado en Salud Mental y Adicciones Lic. Laura Bonaparte, fue sin duda un paso en esa dirección, volver a su viejo nombre es un paso en la dirección contraria.

Como decía el General, “La única verdad es la realidad” y es difícil tapar el sol con las manos. Se hizo mucho, faltó mucho y esperamos que se haga mucho más, pero hasta ahora, a dos meses del inicio de una gestión que levantó como eje de campaña la bandera de la eficiencia, encontramos muchas áreas de gobierno prácticamente paralizadas, con gente que ocupa su horario de trabajo “inventariando la nada”, porque no hay quien les indique el rumbo a seguir y observamos como triste paradoja que aquellos que se desprenden de los trabajadores tildándolos de ñoquis, parecen invitar a los que van quedando a convertirse en ello.

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