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El otro lado de la grieta

por Raúl Olocco ( Grupo Perú )

En tiempos en que muchos dicen estar preocupados por la profundidad de la grieta y por buscar a los culpables del inicio de las excavaciones, es bueno reflexionar acerca de lo que nos predispone a ubicarnos a uno u otro lado del zanjón.

En mi caso y más allá del orgullo de pertenecer claramente a uno de los lados de la rivera, debo reconocer que hay momentos en que tengo cierta envidia por los que están del otro lado. Imagino que la vida ahí es un poco más cómoda. Supongo que vivir protegido por frases contundentes y sentenciosas, aliviana las espaldas y permite plantearse una existencia más tranquila, sobre todo si se tienen algunas cuestiones básicas resueltas.

Si alguno de los que está leyendo esta nota, no escuchó alguna vez frases del estilo de las que siguen, le pido que abandone la lectura, porque le resultará muy complicado mantener el equilibrio y transitar, por el medio de una grieta  que muchos descubrieron hace un ratito pero que es más vieja que la injusticia.

Mirá…, a mí nunca regalaron nada, yo todo lo que tengo me lo gané solito”, “En este país pasa hambre el que no quiere laburar…, acá tirás una semilla y crece en la terraza”, “Uno se la pasa pagando impuestos para que se la roben los políticos”, “Las pibas hoy en día, se embarazan para cobrar la asignación, a mí me vas a decir !!”, “Hay que rajar a los bolitas, a los paraguayos y a todos los que vienen a usar los hospitales y las universidades  nuestras”,  “Pero como te van a dar una jubilación si nunca aportaste!!”.

Frases y más frases ordenadas de la forma que quieran y con la entonación que quieran, pero que reflejan el pensamiento de un sector de la sociedad que supone que no hace falta, nada ni nadie que mire y escuche a los que no son vistos y no tienen voz.

Ese otro lado de la grieta, siente que este gobierno vino a restaurar los valores que ellos enarbolan, porque: “Que carajo es eso de la “inclusión social”?, Que boludez es eso de ”la patria es el otro”?. “Que trabajen si quieren morfar y que quede claro que la patria es de todos los que nos rompemos el culo laburando!!

En ese otro lado de la grieta todos tenemos algún ser querido, amigos, parientes, vecinos, comerciantes del barrio etc., personas que cotidianamente nos encontramos y con las que tenemos un trato cordial y aun en muchos casos compartimos una misma idea política. A veces casi  podríamos decir que estamos del mismo lado, si no fuera porque en algún momento los deschaba alguna frase célebre del tipo: “En este país hay que meter mano dura, vas a ver como se acaba la joda!!” o “ Mirá vos, recién cobraron el subsidio y ya se metieron en Mc Donalds” o “ En este país los derechos humanos son para los chorros y no para el que trabaja”.

Uno y otro lado de la grieta no define en qué orilla están los buenos y los malos, si la bondad y la maldad son valores que asociamos a experiencias personales y a ciertos comportamientos sociales “bondadosos” como, dar un asiento en el colectivo, ser solidarios en una catástrofe, ayudar a cruzar a un ciego, comprar la rifa de los bomberos, etc., etc., en esta línea de análisis puede haber de las dos categorías en ambas riberas.

Pero lo que sí define el uno y el otro lado, es una manera de ver la vida. En el lado de las frases contundentes, lo que pasa en la vida depende de uno, depende del esfuerzo personal y del deseo de estar cada vez mejor y superarse, es el lado de los meritócratas, aquellos que suponen que pueden autovalerse, sin necesidad de un estado que genere las condiciones para desarrollarse y crecer y suelen olvidar cómodamente que estudiaron en colegios y universidades públicos o se atendieron en hospitales que sostenemos todos, aún aquellos que están al costado del camino.

Por eso es más cómodo, porque no hace falta mirar a ese costado, para ver cómo está el resto y dan por sentado que todos tienen las mismas posibilidades en la vida y para demostrar sus hipótesis les alcanza con mencionar algún caso excepcional, en el que un pobre se recibió de abogado o se llenó de guita vendiendo churros.

Por eso a los que habitan de ese lado de la grieta, este gobierno les viene como anillo al dedo, porque les habla de lo que quieren escuchar y los invita a sumarse ilusoriamente al mundo de los exitosos que con esfuerzo lo consiguen todo y a olvidarse de los que están peleando por no caerse al fondo del zanjón.

En el otro lado, solemos pensar que hay un porcentaje importante de la población que viene corriendo de atrás para morfar y que tiene derecho a hacerlo todos los días, solemos pensar que el estado debe garantizar el acceso a la educación, a la salud, a la vivienda y a muchas cosas más, sobre la idea de que son derechos elementales. Pensar de esa manera nos obliga a mirar para el costado, mirar a los que van quedando en el camino e intentar hacer algo en la búsqueda de un futuro mejor para el conjunto.

No sé si seremos mejores o peores, pero no tengo dudas que vemos las cosas de manera diferente. En el otro lado, el de las frases contundentes, la vida parece más cómoda, menos conflictuada, más liviana y uno que tiene la suerte de tener algunas cosas resueltas, a veces se tienta con la idea de estar allá, el único problema es que para estar allá, es necesario aceptar que al país le sobran 15 millones de personas y es necesario fingir demencia para que todo te resbale.

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