los kamikases del pro

Los kamikazes del PRO

Raúl Olocco (GrupoPerú)

Buenos Aires, 04/01/16. La palabra kamikaze nos remite a los ataques suicidas que los pilotos japoneses de la armada imperial, llevaban a cabo contra la flota aliada en la segunda guerra mundial. El objetivo de esa estrategia no era otro que lograr frenar el avance de los aliados sobre las costas de Japón y el inmolarse en el intento, era considerado por los jóvenes pilotos japoneses como un acto virtuoso en ofrenda al país y al emperador. En pocas palabras, se trataba de destruir al enemigo a cualquier costo para salvar a la patria.

Salvando las distancias y a la luz de lo ocurrido en estos dos meses de gobierno PRO, podríamos decir que un 20 % de los votantes de esa fuerza, cansado del estilo y de los procederes Kichneristas, hizo las veces de pilotos Kamikazes para destruir al “enemigo” tirándole con la munición del voto, aun sabiendo que el resultado final de la contienda conllevaba el riesgo de su propia destrucción, sin virtuosismo y sin ofrendas.

El resultado conocido por todos, fue la derrota buscada y el consecuente desembarco amarillo de la flota aliada que vino a liberarnos de la “tiranía K”.

Después de unas semanas de entendible algarabía adornadas con discursos de felicidad, prosperidad y progreso inminente, imagino que muchos de los votantes “Kamikazes” del PRO, empiezan a mirar con desencanto que los vientos libertarios prometidos por sus “generales” se van convirtiendo en un tifón destructor, digno de las costas del “sol naciente” que aquellos heroicos japoneses quisieron defender.

En este punto y teniendo en cuenta que aun pasaremos varios meses escuchando el “talan-talan” de la herencia recibida, vale la pena pasar revista a las medidas tomadas hasta aquí y jugar con ese 20% de votantes descontentos para qué, haciendo un ejercicio de honestidad intelectual, nos contestemos si realmente este era el cambio buscado y el tifón amarillo la garantía de un país mejor.

PONIENDO EN MARCHA EL CAMIÓN, LOS MELONES SE ACOMODAN SOLOS

La cosa empezó antes de asumir con un toquecito inflacionario, posterior a los anuncios de devaluación y luego otro poquito de Inflación, una vez concretada la devaluación, el simpático salto de los precios fue llamado por el periodismo amarillo “sinceramiento de precios”, todo esto fue acompañado con el quite de retenciones para los amigos del campo, que demostraron no ser tan amigos pues no conformes aún, decidieron tomarse otro tiempito para liquidar los silo-bolsas y permitir el ingreso del “maná” verde tan esperado.

Siguió rápidamente con un paquete de Decretos de Necesidad y Urgencia que de necesidad y urgencia tenían poco, pero que pusieron de manifiesto quien es quien a la hora del respeto de las instituciones tan defendidas otrora.

Ahí nomás se despacharon con un paquetito de despidos en todas las áreas del estado, todos ellos bajo el pobre pretexto de pertenecer al exorbitante mundo de los ñoquis, cuando está muy clarito que el objetivo es el achique despiadado del estado, sobre todo en las áreas sociales que el modelo PRO considera costosas, poco eficientes y ajenas a las tareas que debe desarrollar un estado moderno. Si además la medida habilita el achique del sector privado y sirve para disciplinar a los gremios con vistas a las paritarias cantarán línea y bingo en una sola bola.

Pegadito a eso un poquito de represión para que todos vayan entendiendo que la protesta no es gratis y tiene sus consecuencias, la meten en cana a Milagros Salas, nadie sabe bien porqué, salvo el Sr. Morales y la “justicia” jujeña hecha a medida que tienen muy claro que la encanaron porque “se les antoja”, rompiendo todo principio básico de la justicia procesal.

En paralelo y mientras buscaban a los tres mequetrefes fugados por los cien barrios bonaerenses, avanzaban liberando importaciones, dándoles señales de buena conducta a los organismos internacionales y a los fondos buitres, regresando el negocio del “fútbol para todos” al “patrón del mal”, llevándose puesta la ley de medios y definiendo que todos pagamos muy poco por la luz, el gas y otros servicios de escaza importancia, con la promesa dudosa de que ahora sí, van a hacer las obras necesarias para que nunca más se interrumpa el servicio.

Si a este combo le agregamos un poco de provocación, para la “grasa militante”, para aquellos que pensaron que es mejor una sociedad en que los genocidas sean juzgados, para los que creen que todos los ciudadanos pueden aspirar a presidir el país aunque provengan de provincias con pocos habitantes, para los que creen que la “patria es el otro” y no “uno solo sin los otros”, es decir nosotros y muchos de los votantes Kamikazes, completamos una síntesis de hechos preocupantes que a mi humilde entender nos obligan a reflexionar.

A MODO DE AUTOCRÍTICA Y SINTONÍA

Retomando la comparación que da el título a esta nota y aun a riesgo de que parezca fuerte o exagerada, vale decir que de ninguna manera pretende flagelar a los que forman parte de ese 20 % que por diferentes razones definió su voto al PRO y menos aún pretende ocultar, una autocrítica profunda a los errores cometidos por la anterior gestión.

La idea es justamente pararse en un lugar que nos permita la observación de los factores que hicieron que muchos que comparten con nosotros valores comunes, en relación a políticas sociales, económicas y culturales y en relación a sus miradas sobre derechos humanos, haya creído que estas cuestiones iban a mejorar de la mano de los personeros del libre mercado. Estoy hablando de amigos, parientes, compañeros de trabajo, gente que comparte con muchos de nosotros parte de nuestra historia y de la vida diaria.

En algún momento lo que se instaló mediáticamente como la “brecha” que dividía a los que estaban de un lado o de otro en cuanto al apoyo al gobierno, se llevó puesta la línea que separa lo que podemos considerar “bueno o malo” para el conjunto de la sociedad y en esa confusión cargada de soberbia y de bronca por uno y otro lado, se apoyaron los encantadores de serpientes para ganar la confianza del voto Kamikaze.

De nada vale en este momento lamentarse por la leche derramada y darle rienda suelta al pase de facturas, con el 20% de los que votaron al PRO creo que estaríamos de acuerdo charlando punto por punto acerca de lo que queremos para el país, pero la reconstrucción de nuestro espacio y la posibilidad del retorno estará muy vinculada a la manera en que asumimos y reflexionamos sobre los errores cometidos y a la forma en que tratamos de aproximarnos a ese voto kamikaze que hace un par de meses nos castigó por las “formas” y ahora tiene dos motivos para preocuparse, “la forma y el fondo” que promete ser profundo.

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