R y R hay retorno

Rosenkrantz y Rosatti, ¿hay retorno?

Beatriz Anchorena (Grupo Perú). 12/02/16

El 15 de diciembre de 2015, cinco días después de asumir la Presidencia de la Nación esgrimiendo las banderas del republicanismo, Mauricio Macri nombró por decreto y “en comisión” a dos jueces de la Corte Suprema, amparado en el artículo 99, inciso 19, de la Constitución Nacional, que estipula que el presidente “puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura”.

La medida, una de las más repudiadas por propios y opositores, fue tildada de audaz por los medios de comunicación, que se empeñaron en mostrar una biblioteca dividida en dos: juristas que consideraban inconstitucionales los nombramientos y otros que los justificaban, aún cuando estarían en el límite de la legalidad, reñidos con la legitimidad y no existieran antecedentes similares en periodos democráticos. Incluso Daniel Sabsay, constitucionalista anti-kirchnerista y filo macrista explicó: “Cuando el inciso 19 del artículo 99 habla de la facultad del Presidente de designar durante el receso del Senado empleos que requieren acuerdos de ese cuerpo se refiere a aquellos funcionarios que están dentro del Ejecutivo. Me refiero a embajadores, ministros plenipotenciarios y altos oficiales de las Fuerzas Armadas. Nunca jamás la cabeza de otro poder, ni siquiera jueces”. Agregó además: que Macri estaba “sentando un precedente nefasto para las instituciones”, calificó el procedimiento como “de terror”, admitió que “ni a Cristina se le ocurrió algo así” y hasta aprovechó los micrófonos para hacer catarsis: “Voté a un presidente que salió con un horror así, estoy muy triste”, confesó. (http://www.letrap.com.ar/nota/2016-…)

Tal fue el “shock” que generó la medida que, en medio de una estrategia de construcción de la autoridad presidencial, el gobierno dio marcha atrás, suavemente, para que se note lo menos posible. Primero aplazó la asunción de los jueces designados y luego cajoneó el decreto 84/2015. Mientras tanto el Ministro de Justicia puso en marcha el decreto 222/2003 de Néstor Kirchner que estipula un proceso de consulta y participación ciudadana en el nombramiento de jueces supremos, para finalmente enviar los pliegos al Senado, de acuerdo al inciso 4 del art. 99 de la CN, y convocar a sesiones extraordinarios en esa cámara para habilitar el debate.

Más allá del increíble procedimiento macrista, de cuestionada validez constitucional, para el nombramiento de cargos vitalicios (hasta los 75 años) correspondientes a la cabeza de uno de los tres poderes del Estado, lo que más llama la atención es la actitud de los propios designados. ¿Cómo dos personas con extensas y respetadas trayectorias pretenden velar por el cumplimiento de la Constitución Nacional, cuando fueron engendrados de manera espuria?

Lo que más llama la atención es la actitud de los propios designados. ¿Cómo dos personas con extensas y respetadas trayectorias pretenden velar por el cumplimiento de la Constitución Naciona cuando fueron engendrados de manera espuria?

En la consulta pública, los candidatos recibieron adhesiones e impugnaciones. Muchas de las impugnaciones presentadas advierten que tienen posturas jurídicas que no admiten la discusión en tribunales de derechos sociales (como vivienda y educación), tienen una visión restrictiva del derecho a huelga y a la protesta, y limitan la aplicación del derecho internacional, lo que se contrapone con la política judicial de derechos humanos desarrollada en el país. (http://www.pagina12.com.ar/diario/e…)

Sin embargo, la objeción de base que recibieron Rosatti y Rosenkrantz es haber admitido su propio nombramiento por decreto y en comisión, a través de un mecanismo por medio del cual el ejecutivo igualó jueces con empleados, pasó por alto el Senado de la Nación y fue criticado por propios y ajenos e incluso tachado de inconstitucional por respetados juristas. Ayer los pliegos recibieron estado parlamentario por parte del Senado Nacional y la pregunta es: ¿hay retorno del pecado original?

Ayer los pliegos recibieron estado parlamentario por parte del Senado Nacional y la pregunta es: ¿hay retorno del pecado original?

El pecado original de Van der Goes, 1480.

Portada: La Peste de Luis Scafati

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