Un regalo de amor

Un regalo de amor

Juan E. Hernández (Grupo Perú -Regional Córdoba-)

Mucho se ha escrito sobre el porqué de la victoria del pro (en minúsculas como lo merece) en las últimas elecciones. Fíjense que hablo de “victoria del pro” y no de derrota del kirchnerismo, pues no creo en esta última. Muchos intelectuales de nuestro lado mencionaron los “errores” cometidos por Cristina como los culpables de esa victoria, entre ellos una supuesta postura personalista y cerrada de su parte, o acusaron de ella a los fallos en su política de gobierno.

 

No comparto esos análisis y soy un convencido de que la explicación es mucho más natural y sencilla, igual que lo es desde mi óptica el fenómeno del kirchnerismo. Parafraseando el título de un militante del otro lado, diría: Es la naturaleza humana, idiota.

Creo que no es casualidad que la primeras palabras de Cristina en Comodoro Py hicieran referencia al regalo de AMOR que le llevábamos quienes la acompañamos en ese momento. Tanto Néstor como Cristina mencionaban recurrentemente al AMOR como motivador de su accionar político, como fuerza impulsora del proyecto social que proponía una comunidad basada en la igualdad, la inclusión y el respeto al otro; proyecto que solo es posible mediante la distribución por parte del Estado de la riqueza generada por el colectivo. Solo el reconocimiento de tal sentimiento permite esa afirmación tan profunda a la que recurre Cristina: LA PATRIA ES EL OTRO. “Yo quiero que la gente vuelva a sentir amor”, dijo Cristina.

 

A esta altura muchos pensarán que nos estamos adentrando en la cursilería, lo cual será una certeza para aquellos que están del otro lado de “la brecha” y que no conocen ese sentimiento. Pero resulta ser que el ser humano, como dice Peteco, “solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el único capaz de odiar”. Y así como tal afirmación es exacta, también lo es que el humano es el único capaz de amar. Es una verdad de Perogrullo que en nosotros, hombres y mujeres, anidan virtudes excelsas, pero también lo hacen los sentimientos y deseos más deleznables.

Me parece que es el plano que, si hay que hacer una autocrítica, hemos olvidado. El de los sentimientos es la faceta del ser humano más manipulable por los medios dominantes pues está ubicada más allá del razonamiento. Por eso es que nos resulta poco menos que imposible desde el plano argumental penetrar el blindaje de aquéllos a los que, diría George Lucas, ha ganado “el lado oscuro de la fuerza”.

Dejando de lado a los generales del odio, a los Macri, Techint, Magnetto, Sturzenegger, Prat Gay, etc., definitivamente irrecuperables, debemos procurar entender a esa otra mitad de la argentina cuyos espíritus han sido convencidos de que el amor es una ficción, que el único nexo que puede existir entre los humanos es el del interés y el poder. Si observamos detenidamente las existencias individuales de los miembros de ese grupo, veremos que tanto sus relaciones familiares como laborales en muchos casos se desarrollan en base a conductas que solo procuran el equilibrio de fuerzas antagónicas. Son individuos que solo reconocen en el otro a un objeto del cual pueden sacar ventaja en su lucha por la supervivencia cotidiana. Así, por supuesto, deben desconfiar del otro pues lo visualizan como un enemigo que solo procura desplazarlo de la posición social a la cual han llegado por su esfuerzo solitario. Son existencias a las que les han quitado el horizonte de los sueños, tanto posibles como imposibles.

 

Convencerlos de que existe una alternativa es el desafío que se nos presenta a los que nos encontramos de este lado de la brecha. Tarea titánica, si las hay, es pelear contra el lado oscuro del espíritu humano; pero hoy Néstor y Cristina nos han demostrado que ello no es imposible, pues uniendo a todos los que creemos en que LA PATRIA ES EL OTRO, que el AMOR es el motor de este proyecto de revolución social, se ha logrado mantener vigente a una fuerza política que aglutina a una enorme cantidad de argentinos. Pero cuidado, el ODIO anida en todo corazón humano, incluso en el nuestro, y en cualquier momento nos puede arrojar al otro lado. Si creen que no es así, pregúntenle a Diego Bossio y a tantos otros.

Para el Grupo Perú, con Amor Kirchnerista (Peronista)

Juan E. Hernández – Regional Córdoba –

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