pesos

Política económica: entre la conducta predatoria y la incapacidad VI

Jorge Sotelo (Grupo Perú)

Resumen semanal del Observatorio del Grupo Perú sobre política económica:

Dibujo de Breccia

Primero. El Banco Central sigue aplicando una política contractiva vía tasas altas con el objetivo de controlar el dólar y la inflación sin perder reservas. Segundo. Esta estrategia ha permitido detener la caída de las reservas internacionales que se habían derrumbado a 27839 millones de dólares y que, con tasas de interés inusitadamente altas, se terminaron ubicando en la banda de los 29000 millones. Tercero. Sin embargo, no ha logrado bajar el tipo de cambio que se ubica por encima de 14,5, rozando ocasionalmente los 16. Cuarto. La inflación, en cambio, continúa siendo la variable fuera de control: sigue en aumento y se proyecta muy por encima de los objetivos de gobierno. Quinto. Los efectos recesivos de las altas tasas de interés se combinan con nuevos tarifazos que no sólo hace tambalear a la pequeñas y medianas empresas sino que también presionan sobre la inflación. Estanflación. Sexto. Continúan en aumento los despidos, tanto en el sector público como en el privado. También crecen las suspensiones y se agudiza la precarización laboral. El cuadro se completa con la pérdida de poder adquisitivo de la población. Séptimo. Además del alarmante déficit cuasifiscal que ocasiona la estrategia contractiva, se encuentra fuera de control el déficit fiscal, que luego de haber caído en enero por la parálisis del sector público que impuso el macrismo, se disparó a partir de febrero y no se logra detener. Octavo. Como consecuencia, a pesar de las promesas en contrario, el tesoro se sigue sirviendo de dinero del Fondo de Garantía de ANSES y del Banco Central, que contra sus propósitos termina emitiendo, lo que indefectiblemente se constituye en otro factor que presiona sobre la inflación. Noveno. Las inversiones siguen sin aparecer y, aunque el gobierno macrista sea manifiestamente pro mercado y pro negocios, con este desbarajuste es muy poco probable que se hagan presentes, salvo para negocios de rapiña garantizada. Décimo. Tras la aprobación del acuerdo con los fondos buitre, con numerosos votos peronistas, estamos en las puertas de un nuevo ciclo largo de endeudamiento, único camino que el equipo económico ve como salida.

Para profundizar éstos temas, se recomienda la lectura de las ediciones anteriores haciendo click en los títulos: Política económica: entre la conducta predatoria y la incapacidad, Política económica: entre la conducta predatoria y la incapacidad II, Política económica: entre la conducta predatoria y la incapacidad III, Política económica: entre la conducta predatoria y la incapacidad IV,

Política económica: entre la conducta predatoria y la incapacidad V.

Tasa de interés, tipo de cambio y reservas

Continuando con la política contractiva, el BCRA volvió a dejar en la última semana las tasas de interés de las Lebac-35 días en 38%. Esto permitió que, si bien esta última semana se perdieron 440 millones de dólares, las reservas siguieran por encima de los 29 mil millones de dólares. Ese dato es positivo porque las caídas de las reserva a raíz de la intervención en el mercado cambiario se habían comido en pocas semanas gran parte del swap con China.

Sin embargo, a pesar de las altísimas tasas, el tipo de cambio no cede y el dólar no se aleja de los 15 pesos. Prat Gay había dicho antes de asumir que el valor del dólar iba a ubicarse más cerca de 9,8, si hacían las cosas bien, o bien, cerca de los 16, si hacían las cosas muy mal. Pareciera ser que las cosas vienen siendo mal hechas!

Elaboración propia a partir de datos del Banco Central de la República Argentina

Inflación

El efecto que se pretende tengan las altas tasas de interés sobre la inflación se ve neutralizado por la inercia inflacionaria, la falta de controles y fundamentalmente por la suba abrupta de tarifas de servicios públicos. La inflación, que en los últimos meses de CFK -medida por el INDEC, San Luis, CABA , Índice Congreso- fue más baja que en los primeros meses del gobierno macrista y con tendencia al descenso, se ha disparado a fuerza de malas señales a los actores económicas, devaluación y tarifazos. El gobierno, que había tenido en sus inicios la fantasía de que la inflación del presente año rondara acumulada el 25%, se planteó recientemente una meta de 32% de inflación anual durante 2016. Esa meta que supone de por sí una inflación altísima tampoco se podrá alcanzar.

Giacomini, director de la consultora Economía y Regiones, considera un escenario optimista que la inflación cierre el año en el 35% y el dólar termine arriba de los $17. Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analítica estima que la inflación acumulada se moverá a fin de año entre 35% y 38%. Aldo Pignatelli estima este valor en un 40%. Y es que, aun cuando mejorara algo en el segundo semestre, la inflación acumulada pone un piso al resultado anual.

En el colmo del cinismo, el ministro de hacienda dice: “No es inflación, es corrección de precios”. Y en el colmo del voluntariado, el ministro del interior, contradiciendo lo que dice su propia consultora, afirma: “la inflación está bajando”.

Tarifazos

Los tarifazos brutales que ha decidido el gobierno no sólo presionan sobre la inflación, sino que también se suma a la fuerza recesiva de las altas tasas de interés que, en el contexto de la actual situación económica nacional e internacional, asegura la recesión económica. Los aumentos en promedio superan el 300% en gas y en agua y el 500% en electricidad. La gráfica siguiente sintetiza los aumentos.

DIARIOBAE

Recesión: cierres de empresas y despidos

Las entidades empresariales alertaron que el impacto del ajuste tarifario en la actuales condiciones económicas provocará el cierre de fabricas y despidos masivos. Calculan en miles los cierres de fábricas que puede generar el sinceramiento de los precios del transporte, sumado a las subas en el costo del gas natural y envasado. Simplemente las pymes no resistirán el shock. Hay muchas fábricas que no llegan a soportar los efectos de la política económica porque el ajuste le pega por todos lados, desde el consumo del mercado interno, la falta de ventas al exterior, los reclamos salariales y el aumento de los costos energéticos. Ante esto las alternativas son el cierre, despedir personal o la imposibilidad de realizar inversiones futuras. El secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Sacco, advirtió que se podrían perder hasta “200 mil puestos de trabajo” por la crisis de las pymes.

La mayor parte de las consultoras privadas pronostican desde principios de año que el PIB decrecerá en 2016. El FMI empeoró, en febrero, su pronóstico planteando que la caída será del 1%. Prat Gay se empecinaba, no obstante, como es de prever, en plantear un crecimiento de la economía. Hoy en las oficinas del palacio de hacienda ya se admite extraoficialmente que crecimiento será negativo en por lo menos un 2%.

Despidos en el sector público

Los despidos en el sector público merece un tratamiento aparte, por la magnitud alcanzada, por arbitrariedad con la que se realiza, por la violación a la normativa laboral y por la percusión ideológica que los rodea, completamente reñida con los valores democrático y absolutamente inédita en la historia argentina desde el fin de la dictadura militar. Se recomienda consultar haciendo click acá.

Déficits

Elaboración propia en base a los Estados de Activos y Pasivos del BCRA

Cómo se planteó en el informe semanal anterior la emisión de Lebac a altas tasas viene acumulando un importante déficit cuasi fiscal y un cronograma de pagos muy exigente en el corto plazo (para ver qué es el déficit cuasi fiscal y su situación actual cliquear acá). Los títulos emitidos por el BCRA alcanzan al 23 de marzo una cifra de 537.514 millones de pesos.

Pero lo preocupante es que el déficit fiscal aparece descontrolado, a pesar de la contabilidad creativa aplicada por el ministro Prat Gay para intentar disimular los números de febrero. Durante enero el desempeño fiscal había mejorado radicalmente, pero sólo porque se había paralizado el consumo del sector público y se habían suspendido todos los pagos. Los números de febrero -superiores a los del mismo mes de 2015, medido con cualquiera de las metodologías- muestran las verdadera situación. Para ver en detalle este tema cliquear acá.

Los mangazos del Tesoro

Prat Gay anunció que prevé usar este año $ 65.000 millones del Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la ANSES (Hacienda ya había tomado en lo que va del año $6.858 millones). Las ilusiones de los funcionarios de seguridad social que esperaban que, con los nuevos aires de renovación política, el organismo pudiera funcionar con mayor independencia para usar los recursos para realizar inversiones rentables, se vieron frustradas. Pero esto le permitirá a hacienda “achicar” los números del déficit fiscal.

Una complicación adicional es que ANSES posee ya $ 10.000 millones en Lebac de corto plazo -por haber participado en sus licitaciones semanales desde mitad de diciembre hasta hoy- y si, forzada por el mangado de Prat Gay, no las renueva podría forzar al BCRA a realizar una inyección de pesos no deseada sobre la economía.

Pero las inyecciones no deseadas de pesos ya existen. A pesar de los compromisos asumidos por el Gobierno (reducir la emisión monetaria para controlar la inflación y no servirse de recursos del BCRA, respetando su independencia), el 17 y 18 de marzo el Banco Central giró al Tesoro $10.600 millones. Esto muestra que los objetivos de reducir el déficit y controlar el ritmo expansivo de la base monetaria se encuentran muy distantes.

Lo curioso es que en febrero el Tesoro le había devuelto préstamos al BCRAl por $ 4.300 millones, lo que en su momento ayudó a absorber pesos del mercado. Esto evidencia la conducta errática del equipo económico, siempre dispuesto a aferrarse a sus pronósticos optimistas e ingenuos.

Endeudarse para paliar el déficit: ¿ilusión o extorsión?

Ante esta situación, la administración macrista clama por endeudamiento. Sin embargo, la deuda que con seguridad se comenzará a contraer no apunta a paliar la restricción externa y financiar un plan de desarrollo que sustituya importaciones y/o aumente exportaciones. Un objetivo razonable para justificar tomar deuda externa. Dice Claudio Scaletta (ver acá):

“El argumento principal de la Alianza PRO es que los dólares se necesitan para financiar déficit presupuestario. Conviene acercar la lupa: la solución contable (no la económica) del déficit fiscal es simple: aplicar un ajuste, aumentar los ingresos y reducir los gastos. Sin embargo, desde sus primeras medidas el nuevo gobierno no hizo más que agravar estructuralmente la situación de los ingresos eliminando y recortando las retenciones a las exportaciones en favor del sector agropecuario y minero. Por el lado del gasto, inició un proceso de reducción de subsidios a los servicios y de poda del empleo público. Aun así el déficit continúa, una situación que se agravará por la contracción del PIB, que es la causa económica (no la contable) de los déficit fiscales en cualquier economía del planeta.

Ahora bien, ¿podrían los dólares financiar el déficit fiscal? La respuesta es no, porque los gastos que provocan el déficit fiscal son en pesos, no en moneda dura. Los gastos corrientes como el pago a los agentes, desde maestros a policías y funcionarios, o el mantenimiento de la infraestructura, son en pesos y no integran ninguno de los cuatro componentes de la demanda de divisas. Lo mismo corre para la inversión pública todavía no detallada, como las obras de infraestructura. Aunque un reactor nuclear o una turbina eléctrica tengan componentes importados, no son estas las obras que se están proponiendo, sino rutas y gasoductos, que se financian casi completamente en pesos. Incluso desde la perspectiva de la economía ortodoxa el endeudamiento tampoco evita que aumente la cantidad de pesos. Una vez ingresados los dólares al país, el tesoro nacional o los provinciales, según quien toma la deuda, los entrega en el Banco Central a cambio de moneda local para pagar sus gastos. Sin embargo, no existe ninguna regla que diga que hay que tener dólares para emitir pesos. El Estado nacional tiene soberanía monetaria.

Resulta más probable, entonces, que endeudarse sirva en realidad para otros fines, como aportar a la estabilidad macroeconómica vía reducir la inflación anclando el tipo de cambio, lo que sólo se consigue con entrada de dólares, a la vez que financiar distintas formas de salida de capitales, como la remisión de utilidades y la dolarización de carteras.”

Concluye Scaletta que la economía local no presenta ninguna urgencia en sus necesidades de endeudamiento en divisas y que el endeudamiento guarda ninguna relación con la morigeración de procesos de ajuste fiscal, la principal extorsión de los funcionarios de la administración PRO.

Un dato adicional es que el equipo económico, ante la dificultad de contraer deuda en el mercado, se apronta para volver a tomar un empréstito del Fondo Monetario Internacional, lo que equivale a renunciar a cualquier margen serio de autonomía para conducir la política económica.

¿Conducta predatoria o incapacidad?

Desde el primero de estos informes semanales venimos insistiendo que a las decisiones de política económica que favorecen adrede la conducta predatoria de los actores económicos más concentrados había que sumarle una buena cuota de incapacidad. Señalamos entonces la conducta ingenua del ministro Prat Gay que sobrestimaba los efectos del shock de confianza que, a su entender, generaría un gobierno pro-mercado y pro-negocios. Es hora de examinar los supuestos del otro hombre fuerte de la política económica: el director del Banco Central.

Según el Doctor en Economía de la Universidad de París, Bruno Susani, el supuesto de Federico Sturzenegger era que elevar la tasa de interés de la Lebac atraería dólares del exterior y permitiría limitar la amplitud de la devaluación. La teoría que está por detrás es que los capitales extranjeros llegarían al país en búsqueda de un rendimiento superior al que obtendrían en su país de origen, comprarán la divisa del país y por lo tanto la tasa de cambio aumentará o, por lo menos, dejará de bajar. Esto producirá una adecuación de las otras variables económicas ya que el aumento de la tasa de interés disminuirá la inversión interna que con el tiempo reducirá el empleo global y por ende el poder de compra de los trabajadores. Esto último provocará, más tarde, una baja de las importaciones que disminuirá la presión sobre la tasa de cambio y permitirá disminuir, más tarde aún, la tasa de interés. “Keynes rechazó esta política que definió como una técnica peligrosa que sacrificaba el empleo en el altar de la arrogancia”. (Ver acá).

Llanto por nadie, Carlos Gorriarena

Sin embargo, los dólares no llegaron, y sólo se provocó caída de la producción, de la inversión y del empleo.

Afirma Bruno Susani:

“La falta de oportunidades de inversión debido a la política de contracción de la demanda, del incremento de la tasa de interés y la incertidumbre frente a la evolución de la economía han creado un exceso de activos líquidos que detentan los sectores más acaudalados. Estos se refugian en el dólar y para frenar la devaluación el BCRA incrementa la tasa de interés a corto plazo como una forma de satisfacer el apetito de ganancias fáciles de los que ganan más. Vale decir que en lugar de hacerlos entrar, hay que impedir que los dólares salgan.”

Sin embargo, los dólares no llegaron, y sólo se provocó caída de la producción, de la inversión y del empleo.

La explicación de esta “anomalía” es conocida en la teoría económica y se llama el “efecto Mundell-Tobin”. La idea es que si las tasas de interés nominales aumentan a un ritmo inferior al de la inflación entonces quienes poseen activos líquidos van a comprar activos duros, por ejemplo dólares o acciones en lugar de mantener sus activos monetarios. Frente a una baja esperada de la tasa interés real que resulta de una anticipación del aumento de la tasa de inflación nominal, se disminuyen los activos líquidos y la riqueza real, se reduce el consumo e incrementa el ahorro. En el caso argentino el destino del atesoramiento es la fuga hacia el dólar. Es precisamente lo que hizo el BCRA al poner las tasas el 38 por ciento a corto plazo. La traducción en cifras es que el BCRA admite que la tasa de inflación estará por encima a la predicada por el Ministro Prat Gay.

Dibujo de Breccia

Las situaciones que la teoría ha analizado y que hemos detallado, permiten deducir algunas consecuencias interesantes. A) la relación entre la tasa de interés y la entrada de capitales no se verifica por el momento en Argentina. B) el BCRA tendrá que estabilizar la tasa de cambio como lo hace actualmente con una intervención significativa y enormemente costosa debido a la iflación de la oferta. C) las tensiones inflacionistas no surgen de una oferta monetaria excesiva como le señala la posición ortodoxa puesto que aquellas se hubieran fuertemente atenuado, con el fuerte incremento de las tasas de interés. D) los sectores acaudalados, el 10 por ciento de los que ganan saben que si la tasa de inflación persiste el rendimiento de los activos monetarios bajará. No habrá entrada de dólares, sino al contrario se fugarán.”

“No habrá entrada de dólares, sino al contrario se fugarán”

Con relación a lo tratado en este informe resulta muy el ilustrativo el siguiente stand up que recomendamos ver haciendo click acá.

 

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