Miguel Bein y Picasso ***

Cubismo económico

Por Jorge Sotelo (Grupo Perú / Revista La Calle)


La expresión de formas dislocadas, fragmentadas en diversos planos representados de manera simultánea, hizo furor en el mundo de la plástica en los albores del siglo XX, pero definitivamente es desafortunada para el análisis económico del siglo XXI.


Miguel Bein dijo ayer sobre la situación económica que recibió Mauricio Macri: “el diagnóstico era claro, faltaban dólares, sobraban subsidios, lo demás era chamuyo”.

La Nación lo subraya porque esto sugiere que Daniel Sicoli hubiese hecho lo mismo que hizo Macri o algo muy parecido. Mmmm… la verdad que no. Si no por convicción, al menos porque su pertenencia política y sus condicionamientos eran diferentes. Pero, además, porque la situación económica permitía actuar de otra manera.

Veamos… Como dice Bein, los subsidios equivalían al 4% del PIB. Pero, por la eliminación de las retenciones, el Estado nacional llegará a perder este año aproximadamente 60 mil millones de pesos*. Es cierto que las retenciones ya no cubrían la totalidad del gasto en subsidios (energía y transporte), como años atrás, pero significaban aproximadamente la mitad del mismo! Es decir, había margen para seguir gestionando la situación como se venía haciendo y también para hacer una reingeniería sin sacrificar el fisco ni el pueblo.

Con los economistas neoliberales como con los heterodoxos con bemoles siempre pasa lo mismo: piensan que las medidas económicas son sólo medios para alcanzar fines compartidos por todos (crecimiento, baja inflación y derrame). Entonces, frente a un problema determinado -sea fiscal o inflacionario- las recetas no tendrán muchas variantes: recortar -como Procusto- hasta ajustar las proporciones. El problema es que no existe tal acuerdo sobre los fines porque, en economía, como las medidas benefician a unos y perjudican a otros, los medios son fines.

Hacer lo que hizo Macri es simplemente elegir que los agroexportadores tengan más rentabilidad y que los ciudadanos paguen carísimos los servicios (con fatal impacto en las pymes, en el consumo y en la recesión).

Bein suele repetir que esto había que hacerlo para fomentar las exportaciones. Sucede que eso ya se hizo con una significativa devaluación que favoreció al mismo sector (descargando sobre nuestras espaldas la inflación). Sucede que, además, las exportaciones de commodities dependen del precio y de la demanda internacionales y no de ese tipo de incentivos.

Sucede que, para colmo, después de tantos favores, los sectores beneficiados liquidaron a regañadientes menos dólares de los prometidos y encima destruyeron puestos de trabajo.


* Estimando un dólar promedio a 15 pesos y un aumento del 10 % de las exportaciones agropecuarias.

 

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