Y un tonto los pastoreará

Debilidad

Por Valentín Casablanca (Revista La Calle)

Se siente en el aire. Se huele, se percibe. Como el rumor de algo ya vivido, como un recuerdo que nos persigue. Más allá de broncas, alegrías, insatisfacciones, deseos, la gente lo siente.

No hay un dato único, un hecho flagrante. Son gestos, declaraciones, errores, fallidos, incumplimientos, melodías desafinadas.

Hombres y mujeres de a pie se dan cuenta, lo saben, lo discuten en bares, en las plazas, en el trabajo, en lugares reservados, en la fila del banco y a la hora de la cena.

No es aparatoso todavía, es solo una pesada sensación, una premonición:

Esta gente no sabe gobernar.

Se los ve improvisados, dubitativos, llenos de internas, cínicos, inexpertos y lo que es peor, sin liderazgo.

¿Cuantas veces más van a corregir las declaraciones del presidente? ¿Cuantas veces más van a explicar que no es este semestre sino el que viene? ¿Cuánto va a durar la excusa de la “pesada-herencia-que-te-hacia-vivir-una- vida-que-parecía-buena-pero-que-en-realidad-era-horrible”?

Estamos peor que antes.

En nueve meses lograron unificar a cinco centrales obreras y los movimientos sociales (en su contra), en doce años el kirchnerismo no lo había logrado. En nueve meses lograron un desempleo de dos dígitos y que la actividad económica se desplome. En nueve meses el sueño de la lluvia de inversiones se transformó en la pesadilla de nuevas deudas. Un embarazo no deseado.

Son malos gobernando.

Se ve que solo saben hacer acuerdos políticos a cambio de transferencia de dinero (a las provincias, al campo, a los sindicatos, etc.), pero les dura nada, un par de meses y vuelta a empezar. Los planes de gobierno son solo declaraciones. Y, encima, las gentilezas de la oposición se acaban en un año electoral en que ellos marchan cómodos en tercer lugar.

Gobiernan solo para los ricos y se nota. Lo sufre el hombre común, lo sabe cualquiera.

Los argentinos no suelen ser pacientes en estos temas.

 

 

FacebookTwitterGoogle+

0 comentarios en “DebilidadComentá →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *